sábado, 29 de marzo de 2014

Pálpitos poco antes del Olvido postergado (el 10 de Apuntes para un desarrollo subrepticio)

 
 








el penúltimo desde: Los borradores viejos aprobleman










de: Apuntes para un desarrollo subrepticio







10





Pálpitos poco antes del Olvido postergado




En crepusculares, y hasta bajo el sol, redondo
y platónico en la caverna de brisas ausentes, o ufano
de bufanda casta ensoñando recuerdos nunca habidos
o más bien rumbos inciertos difareando, o decididas
lunas heridas de árboles, y plenas como reflejos
trisados, y máscaras: máscaras para el logro del asunto
cuando varado en la arena:

una concha acústica contrita: como eco
sin retornos, o hasta una que otra superficie pasa colada:
ese cambio de piel para atraparla:

Caminatas al encuentro
o las cosas no resultan salvo sombras puras: entonces
el cambio a lo más simple en la noche decisiva
faramallas que la vida no hace caso ninguno
y el trole en retraso indica que ya se fue
y la estación vuelve tortuosa, aunque hacia ella
van los libros y al atrape
la del seño fruncido y no cosa de esperarla o habrá
desánimo y purgatorio aunque el viaje realice
el objetivo de lo inmenso en los ruiditos

En los goterones que ruedan
pensamientos ateridos, como gorriones friolentos
o ramas secas esas estrellas a la deriva, y el desorden
ramas desnudas, demonios risueños, timoratas quejas
y el crujir de las hojas perturba
el llamado al orden del padre
y el chirrido de grillos no tan confidentes amilana
Ah, sus chirridos
o el croar de sapos a la hora que no acoge:
silencios dorados, también bailes y repasos confunden
donde la aurora ya no parece que invite
ya no góndolas, solo micros destartaladas perturban
en su llevar cachemiras y banlones cuando
las golondrinas se pasean al interior de los ojos

Puede serlo el brillante, o las gotas
como luz o negro, también el rosado amilana
matices o arenas escasos no deciden la balanza
como ir a un concierto, y llegar tarde porque el blanco
todo lo domina


Tu recuerdo, y después
otra vez tu recuerdo y una plaza
y un cuchillo ladino como excusa
y otra tu rastro, otra vez: la salida, los buses
complican el rastro la ceniza, los cocoteros
y después, ya ni siquiera sientes que algo pudo haber
cuajado a la hora tibia del encuentro:
porque si la vida a veces juega chueco

y casi siempre
queda pegada, diluye los mensajes, matiza los velos
deja fuera las consignas aladas
esos dioses que todo lo deciden
como si a ella los remansos no importaran
y siempre sigue adelante y se repite:
y un parque reduce a un banco solitario
la antigua espera
entonces ya luminosos, claro podemos echar a la risa
ironizar en prosa, pero ni así dejaría
de jorobarnos para el resto esos silencios que permanecen
como agujas aunque conquistes los ecos y silencios






   
   

No hay comentarios:

Publicar un comentario