miércoles, 22 de enero de 2014

EL NÚMERO 70 veces 7 incrustado como Liturgia (de Notas para un desarrollo subrepticio)


 





Rescatado de la memoria








desde: Notas para un desarrollo subrepticio







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EL NÚMERO 70 veces 7 incrustado como Liturgia










Si hubo una vez:         creció en la cabeza
/en lo solitario de un recuerdo
una noche de avellanas ausentes
y aire empozado como en presagio
su sofoco

El cumplimiento del destino conferido
cuando los campos secos y ajenos
y la conciencia aún no fijaba novedades
parecía ya confundida con la noche
como si adquiriera carne de sueños
hubo
este preámbulo de agobiantes rumores
avizorados ya antes
del momento y su obsesión y certeza
y al fin cumplidos:

Pequeña desmesura nocturna
hasta que expulsó la infancia      /salvo el miedo
como recordatorio de ojos en la negrura
y aromas en el vacío

La súplica igualmente permaneció incólume

Y saltó contra reflejos que atrapaban
Y corrió por las sombras y amenazas
Y las letras respondieron con apropiada pachorra
ajenas a ese bullicio silencioso

Las llamadas oscuras / cifradas como espejos
como laberintos o carnadas de sombras corredizas
en el latido de las sienes

Junto a la salvación en su acogida
su cama de acurruco      a las espaldas
todos esos campos
todas esas formas de lo extraño que no cejarían
hasta a cambiar el destino
alumbrando lo oscuro / iluminando de lo tibio
los temores las alimañas sedientas

7 millones aún quedaban en la Argentina
y el general aún volaba      como un mero decir:
un enredo de signos / una manera de cruces y milongas
porque la ficción es más poderosa que la lumbre
descamisada
como fijación y agobio
y sólo permanece como engendro de esperanzas
que se niegan
como obsesión
todavía pronunciadas por el padre
después de las letanías de costumbre para asegurar
la dicha eterna: ese intento de llama y de ceniza

Hurgan la memoria cuando ya no queda nada
Explosión de persistencia cuando ya no queda nada

Salvo lo que signa y joroba      y se enciende
y cifra ya razonable para la dicha efímera
cuando ya no queda / nada queda / nada

Ni la AnitaMaría fue capaz de eliminar ese sudor
ese hielo mezclado a la calidez del arrebato:
descifrar las tercianas y obsesiones
hacen retorno y fijación y rito

La densa amenaza fría del recuerdo



  

  

lunes, 20 de enero de 2014

ASUNTOS DE UNA MIRADA o contraseña (de Notas para un desarrollo subrepticio)







De otro tiempo: Salvados del diluvio





desde: Notas para un desarrollo subrepticio, personal






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ASUNTOS DE UNA MIRADA o contraseña



Pudo haber sido:         Hazme leña
como quejumbre originaria      que clama su adherencia
su manera de ejercer el dominio
como un viento agitando las crestas del recuerdo
como un retorno a una maldad nueva

o antes bien                 pudo hazme chispas
el arrojo en la audacia / con un denuedo
de acogida        o llama en su arrebato
aún no plenamente encendida ni a su máxima voz
en el inicio del coraje y su soberbia

/ en cambio y en silencio       y fogoso en la ceniza
esa voz interna            y clara
como si todo el destino estuviera en juego:

pero ni frío ni a crepitar sereno
en la mirada oscura         /el aroma desplegado
o en la brisa retorcida      /la vana espera
cuando ya los espinos parecían huecos y superfluos

Tal vez así ya no estorbe:
aunque así fue sentido en esos campos al paso del destino
y su huida
y su llegada

Incierta la vida marca su derrota cuando
no existen huellas a seguir
ni aves mostrando cuáles semillas

y frustra y poca esperanza
las marcas de esas decisiones ajenas
en esa tierra impropia
sin húmedo o extraña      /ni sombra

al eriazo      salvo a crepitar en el ajeno
en el círculo / o la acogida

De ahí el club de los misterios    la copa y la noche:
todo dispuesto para hacer la diferencia
y hasta:

Hazme leña      o leñador      para el desolo
para el proscrito        o efímero momento:
encontró su cabida en el cálculo azaroso

en cenizas y comienzos
/acomodos y pedidas:

Ramas como torturadas
Nubes como ausentes
Candados como marcas

y había un tren al paso y un mirarse en la huida
y los campos añosos y secos de espinos que pasaban
con su aroma apenas sugerido por una mala
gramática y más incierta trama de montaje inesperado

y las canciones de moda llegaban como espíritus
del más allá en una presentación de ultra-realismo o tumba:

Y ellos ruedan: leñador
Y ellos urgen: leñador


Y ellos claman: leñador

y re-torción y re-torcido
y algo como amores    o la aventura


Tal vez lo sepa nunca

El primero recata y urge y calla y desliza el segundo
y la perla matemática desplegó a su lado
el encanto de deducir la vida y su lógica de espino
a medio palpitar

como ecuación de segundo grado:

De intento
de esa des-unión     el intenso en esa greña
sombras hacia el alto camino de San Agustín
para un destierro seco como astilla
como curva en busca de su montaje huidizo

y sin ajustes

como
           dimensiones que se escapan o castigo
y hasta leña que no encuentra su acogida










  
   

sábado, 11 de enero de 2014

MORAL SIN ELLOS (el 26 de (in) Precisiones e Incertidumbres)

 





de la parte: Pez en el útero-red-armilar
(atrapado entre la Vida y la Sabiduría)
otra forma de La Vida Renovada







desde: (in) Precisiones e Incertidumbres
(de esas Certeras y Subjetivas)









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MORAL SIN ELLOS






Finalmente, he aquí, brujos inmortales, asomando
sus cachos de sulfuro / fogosas / y calientes / la bella
sabiduría
en los antiguos caldeos: sus pecados
sus incursiones al interior de las bragas ajenas
no fueron sino enfermedades puras
y sanas dolencias, indispuestas, simplemente achacadas
gloriosamente purulentos, vida sin contrapeso:
la vida y su sabiduría bailando inciertas en la negrura
de una muerte saludable. Como pez en una sopa de letras.
(Vis puh AnitaMaría, la que nos perdimos?)

¿Y el hombre sano?
Para precisos pasos de delfín: no enfermara
no magos no necesita dudas, ni salivas, ni secretas palabras:
¿Qué más fácil decir, si es lo mismo? Te he sanado?
Perdonado has sido? Toma tu camisa y vete a los registros:
Corriendo tras las bellas, atrapado en sus sapiencias:
peces en sus redes sulfurosas. (No me abandones AnitaMaría).
Esqueleto sardinoso en su útero armilar.

Pero ojo al charqui olvidadizo brujos posteriores
de la podredumbre secular también róncanle los virus
mutan del carajo
te esquivan las faldas
transpapelan stocks en las boticas, las especies demonian
ya no más por ti esas humedades y jolgorios
las bacterias supuran
ni te invitan de azucarcandias a juegos en los closets
cadenas de arreglines ahorran sus ganancias
ya no más besos desatados por si las moscas
se atraviesan amino-ácidos como cocidos
(¡Eso ya fue el colmo!)
dejado de la mano de las diosas
camellean los parásitos porcamiserian los herpes
los genes te chingan
no te reconocen las bellas y sus suavidades sobre la colcha
y si no eres a rich man / taca taca taca taca pan
(que todos ser quisiéramos):
Lo peor: te atrapan en sus redes armilares.
(Y la AnitaMaría retorna a pegarte un balazo
en las que te dije: Ay, Ay, pucha que doloroso.)

Ah! y más Ah! , y cómo ezquisofriegan
vale la pena repetirlo, las proteicas exuberancias:
una de hierro encuentra su etiqueta adecuada y
precisa: the wicked witch is dead.
Otra dulce y laboriosa, retiene en su camastro.
Pablo anticipa resultados: en su horror de contemplarlas
sin velos. La AnitaMaría se hace la sueca.

Como a vacas loquillas el mercado autorregula
luces y artificios según el fierro de la dama
esas exuberantes experiencias en los internados y prendas
tan conserva trintre recula al impuesto a la existencia:
(Permanece lejana la AnitaMaría):
Cómo equivocar si eligen el armilar de la esfera
entre la sabiduría de los muslos y la vida de entrepiernas?

Mas cuidado! ustedes / saben
era que no, una vela exorbitada, aún aquella
amorosamente prendida al Házmelo Altirito
si volteada por desidia o rabia de intranquilo: no le dejan
ni un segundo en privacía:
termina en desaforos, calenturas y arrebatos
donde carnes zahuman neuronas parasitan
o bacterian y víricas joden la mente y lunan
y si no a cenizas, al sanatorio en camisa al menos por 10 años:
repitiendo sin parar: AnitaMaría, AnitaMaría, Anita.

Hosana. Hosana. Hosana.

Ese fuego que te envía a la paz de la nada.
¡Oh, qué dicha!

Pero el sano verdadero ése no se quema
ni en parrilla, ni en caldero.
Ni siquiera cuando perdida su sábana.

Por eso al sano lo excomulgan: ése no es parte
de la especie: no necesita de rescate.
En tanto Peca Peca Peca, enférmate: sólo así justificas
que alguien te redima.

(Y dale a la AnitaMaría su merecido entre las piernas
o continuará armándote tremenda bulla si sigues con los
jueguitos electrónicos de palabras vanas como si fuera
lo único importante).