sábado, 7 de diciembre de 2013

LA DECADENCIA O LOS ELECTROCISTAS, díptico sonoro-visual (de Composiciones para un barrido y un fregado)

 
 




desde: composiciones para un barrido y un fregado




41

LA DECADENCIA O LOS ELECTROCISTAS
(díptico sonoro-visual)




I


Enfurecidos / sus oscuros orígenes
perdidos en la menopausia risueña / o brisas
en la blancura del soporte, ya ni siquiera
oídos logan afinar / como caramelos o magnolias
la interjecciones sin dientes ni jáforas completamente
desaparecidas: escritas solas:

o pretendan engullir / o inspirados de la nariz:
tiran líneas, las versales, los estrictos fotones
las exhaustas orquídeas (a veces): en la posible
combinatoria de ruiditos-signos: ya todo exhastado:

Así brillo del enigma, su atrape, no sería +
ni -

que          ...           / y /          ---

en una (o dos, si derrochan) planas (sí) en blanco
fenecido: del porte del uni-versa

para ver cómo les viene la mano:

recifran probando lo universal de la información
y el agrado al carajo irse: pasto de menguados racionales
energúmenos dados a sicopatear a los corrientes:
como ir por un orgasmo y comenzar por ordenar un misal,
en la Internet, con que asustar las beatas del FaceBook:





II

        -
x

              .


aaaaaaaaaaaaaaah [1]
Iiiiiiiiiiiih
Ooooooh
Eeeeeeeh

Nada estresante o Nazca el instante escurrido.
Y se huasquean si uuu uuu uuu buscaran: esto
no es cosa de búhos ni lechuzas pantocráticas:
La esoteria, el rito no estático. No fulmine.
No posible reconstituir mariposas
si purgadas del polvillo ya no ríen.
Pero cómo lo diluye el llamado estrábico.
Cuánta cintura en su decir las entrepiernas.
Oh cuática. Una de la pobla amorosa.
¿Por quién toman la revancha?
Cuidado con las beatas: te pueden achicoriar.
Mirones y sordos observan los alacranes
deglutir su venganza. Su atosigarse de vacío:
Refocilados, ese corto instante
de la más incierta coma o final, y (.)



[1] Rellene. Pro-activo sea. Adormile rollos.
pisopalpen rosas, alfalfas, los condominios:
Cortas o largas no ordenadas, encontradizos
para-lelas, entre cruzadas en lo oblicuo.
Urda porcelanas y sonetos amilane.
70 veces 7 cábalas o espirales en sin treras.
Qué lulo. Los críticos. Los epifánicos:
La estructura: todo. Informática, en la variante irracional
para hacer fácil el bla bla del exterminio.




   
  


   
   

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL DOLOR LA HARÁ INVENCIBLE (el 30 de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos)



 
 





parte de:

libro III
(las angelarres)
  
En el prado del ángel cabrío




desde: Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos





EL DOLOR LA HARÁ INVENCIBLE






30





El interesado. último Dejo. Una imploración
en desahogo como grito callado o dubitativo:

No olvidéis la mujer: siempre el relámpago y la ira.
La peste y el hambre a una tercera parte.
La mujer y su instinto curiosillo. Como brisas.
Como en cuchillo mi amor para esparcirlos.
La mujer y sus curvas de vértigo. Como torres de marfil.
El amor saciado. El furor sobre ellas.
¿Acaso no conocéis sus astucias gemelas? como hogares
y magnetos cuando el velo no las vela.

Y si aún no has probado su ardor antiguo y certero
como el griego de la lengua:

guárdate de su suave piel de harina
de sus manos expertas sin plumas
de sus pezones sagrados de misterio.

Por sobre todo: Cuatro rostros. Cuatro plumas.
Pies de buey o de bronce pulido.
Cara de doncella y de leona.

Cuídate de su fertilidad dolorosa:
porque el dolor la hará invencible.





lunes, 11 de noviembre de 2013

ANGELARRES (el 27 de Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos)

 
 



El primer texto de el:

 libro III
(las angelarres)

 En el prado del ángel cabrío



desde: Carteros Atrabiliarios, Dulces Energúmenos



ANGELARRES





27


Plumíferos, o desplumados, y ciertamente ojerosos
llegaron al ruedo los crípticos mensajes etéreos
como de cigarras: chicharreos y quejumbres:
astucias al tiempo arremolinan, espolones lumínicos y romas
nostalgias para un destinatorio de risueños agolpan la prudencia
y olorosos de tanta transparencia suben la temperatura:

Con permiso, cae la mirra, con permiso
dejen pasar, con permiso. las quejosas aventadas:

Y guardan sus plumas necesarias y doradas
en ordenadas filas de multicalores rumores en destierro
a medida que obscenisan las alas
y entregan sus rabos humeantes, sus cachos incensarios
caudales cuaternarias en ristre
filortes, senos, curvas, y procacidades otras
de concreción visibles.

Esperen turno. No empuje. A medida que el olor esparce:
como carburos necesarios, y en pigmentos del maligno.
No salte la cola!
Y entran del lado de aquí, amurrados
sus vacaciones desde los cotos de féminas sin velos
con hay tiempo y no apresure
dejando angelestiales parafernalias del lado allá
por si las moscas hiciesen sus agostos.

Quedan desvanecidos-transparentes
tenues-derramados
espirituales-incorpóreos, apretujados
en sus corrales de suspiros, bufidos penitenciales
nostalgias de promesas turgentes
y otros instrumentos del oficio.

¿Y usted? ¿Cómo se llama?

¿Yo?            No. Tú.

Correspondientes a su esencia
de seres angelicosiosos en lucha permanente
con la aún más breve brisa leve
que cruza y entrecruza sus presencias en caos irreversible.

Por favor, cierren la puerta. Se viene abajo el oro.

Y ya veréis que sí desprendiéronse
sus rabos, sus caricias (etéiricas)
deseos de marfil
cachos ecuménicos
ojos de cristal (enegrecido)
filortes solariegos
corazones de David
senos indulgentes
segundos sabáticos
plumas escribanas
pensamientos filisteos
curvas codiciadas
y otros considerandos de su condición desventurada
paridacial y en destierro.

Con permiso, con permiso.
(la mirra condensa nauseabunda atracción oligofrénica)
¡No abra esa ventana!
Porque también sus ombligos han desaparecido.

Dejen pasar, con permiso.
Y la brisa agita crípticos mensajes:
(a ésa le haría el favor altiro)
Misterios descifrables.
Como la secretiva fijación en las colitas
y pertenencias de una vida de prestado.
Hagan cola.
Esperen turno. No empuje.

Y eran legiones. Y eran jerarquías.
Aunque bastante desordenadas las palabras ejercían
claves en los cueros, en las letanías
los hermosos desnudos, los transparentes espejos.
A la convención de la contra-inteligencia-supina
en los rezos de tanta beata de fe y esperanza.

Y él pensó: (caridad ciertamente)


Si todos muriéramos no quedaría ni uno de estos.
Deliciosos turullos de aire enrarecido fijos en signos
el inicio cuneiforme y otras certidumbres.

Terribles! Poderos! Abiertos!
Me cago de la risa! como que imaginó que profería)
Pero se cuidó mucho de decir algo
no fuera traicionado por las letras y los murmullos
y los inciertos remordimientos de conciencia
y las ciertas calorías apreciando tanta hermosura
y tronos y coros y otras imaginativas realidades en despliegue.





   
  


miércoles, 30 de octubre de 2013

EL POEMA CONSECUENCIAS; de: Composiciones para un barrido y un fregado.

 
 








de: Composiciones Para un Barrido y un Fregado




19

EL POEMA CONSECUENCIAS



Ay, no existimos con la fuerza de una idea
una encarnada, como el vino y su rito
como una palabra olorosa
en la mesa provista de pan duro y sahumerios:
como si fuéramos cisnes de cuello negro azumagados
en la más blanca de las pulpas de celulosas rojas:

Ni siquiera avasa-llante-mente imaginarios
el omos-nada no nos salva, nos condena
tributarios de palabras
infringidores de anatemas, restos calcinados:
los mejores en hogueras luminosas
como marcados por la higuera descastada o su sombra
condenados a la + ilógica + universal:
y setenta veces siete informes de expertos sosteniendo
que todo natural, que así sea:

O alguna vez considerados para escarnio y salvación
a la fuerza
como alfombra mágica a
gasolina de verdad, dudosa, de verdad ora pro nobis
y ahora: no reunimos ni cenizas, ni cadencias?

Sin acceso, no a las brevas: ni al espíritu
un encanto que por nosotros muera
y salvados sean, quienes siguen el camino;
ni una duda imaginan
aquellos en el mando y la riqueza
olvidados de camellos y de agujas
muy holgados en su certera imaginaria
yendo a misa todos los domingos y fiestas de guardar
las apariencias:

¡Arrrrjjjjjjjjj que las auto-desvaídas!
para hacernos tan (im)probables
como amiguitas de la prima en las delicias
del oprobio, hoy que las llamas aquietan:

Y chao, que te vean en el infierno
salvados o
en el cielo y su condena.

Oyé, oyé, oyé
filo solfeo del arte: escúchalos, esas palabras epifánicas
Ami Gil Ducho de la sabiduría + loca, ésa
que hermética o inscrita en palabras signadas
el regocijo de maestros con buena memoria
buenas palabras originarias de las delicias del sueño
eterno y la eterna gloria del olvido de la tierra:

O mejor: olfatea esta rosa ni tan rosa
de la concupiscencia que nos marca.
Esta ciruelita traviesa.

La mente que nos vuela, y cerca el futuro necesario.
Ese perfume olisco de aroma a podredumbre:
deliciosa:
Total: ni lo rochan.



  

  

lunes, 28 de octubre de 2013

DECLARACIÓN II; y la canción del naranjo seco y la naranja caída; de: Algo como Eso.

 
 




desde: Algo como Eso




38

DECLARACIÓN II



Ah, la etapa oscura de la espera
y miradas.
Y la inquietud anhelante
y esa esperanza como cuchillo
y esa alegría amarga y recatada.

Y el ajetreo en el entorno
esa nadés y todo trocas y comparsas que acompañan
el juego de las máscaras inquietas:
¿Quién apartará de ti este roce?

Esa coraza y risa y veladas y duras
razones y blandas duchas bautismales.
¿Quién tu memoria dulcificará y externa como ajena?

El sonido de las lycras / el sonido de acercas
ese rasgueo constante de los cierres
las pestañas, los atrapes
ese rasgueo de buscas
que suben      contaminan o liberan

paso
a la dicha dando sin retorno
esa que huye
y grita
ajena o liberada
partida
como esperas en la oscura ciudad de sobresaltos: la duda:

las luces otras
las no existentes puertas otras
las sombras / otras / reales movidas de vasos y tinieblas.

Las otras permanencias y partidas llegadas y movidas
que a la quietud no inquietan
siempre otras, siempre vecinas
como piel sobrante / fantasmas y codicias
como pobla y lejanía y polvo esparcido
o de mercado artesanía y su cordura
ausente en la vecina noche: madrugas:
¿Quién apartará de ti ese roce?

¿Quién al vértigo dará esperanza?
¿Quién olvido al pasado que resista?

Ese confuso ajetreo:                tu entorno orientado
ese entorno de estrujas:           acelerando
que bajan
que regresan
aturden
pasitos                                     de experta
y buscadora de tinieblas?

Esperanza clandestina,
la desazón del encanto
olvidado
no confiesas      otra ensoñación imploras
espejas visiones que reniegas:

Esa creencia extranjera que te aquiete. Otra.
Ese bulliciar la vida del camino reiterado extraño
otra no nueva soledad ni antigua ensordece
las mismas mascaradas prisioneras
y sitúa para siempre.

Y conocido y con sentido de fantasma
o invento como dicha

y después la nada / como rezo callado
como vamos / a ninguna parte:
la ceniza / y los mares

nada más
no mariposas no dulces láminas
danza, la oculta destreza
el abierto atractivo
como sin sentido ni bromas
el eterno descanso que no
y otras,

muchas, nuevas, y ternuras fallas de presente
tanta vida detenida o ebullente y mareas.

Para que olviden la danza
real
los vaciados
los destaquemos de risa la experiencia.
Que todo lo apacigua:
¿Saber educar nuestros deseos y futuros?

Sí,      Opción A.
No,    Opción B.

Llame ya!
Al 123 666 69.
Llame ya:

La dicha lejana o cerca. Inexistente en la baranda:

Solo figuras ese llame ya / como nada que concreta.
¿Quién apartará de ti ese roce?



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CANCIÓN DEL NARANJO SECO Y LA NARANJA CAÍDA
(realista x esperanzada)



En el mar de tu dulzura
extraviada
arrojó el ansia de unidos o nada
como con al cuello una piedra sonrisa
como azahar de ejemplar aroma que arriesga
la cordura.

Y Allí, sumergido, tan contento
un golpe de mar condecoró la osadía
marginal,
extranjero,
advenedizo,
y arrojó a la tierra del olvido, / solo y seco
sin nada de aroma del pasado / o la piedra.

Y fue a cantar las propias venganzas ajenas
adentro-afuera
ese tu mar / ya sosegara inquieto
escrutando
no el ritmo solo
ni el solo rezo: o aquietara la tormenta:

que ya vendrá
que ya vendrá el futuro
que ya vendrá
de la dicha ni el recuerdo

y sin equivalente
agitado el principal de tu mar que encrespa
intratado en su renuevo

y será solo mar, solo,
malas tormentas sin
devengados sin intereses sin ganancias ni trocas.

Ay, pero aún tan lejana
Ay, con Lunas / y con mareas.

Tan lejanas como el mundo de los Efesios:
Pero tú, Nausicae, / me esperas.
¿Cierto que me esperas?




  
  

sábado, 26 de octubre de 2013

EL RITO SAGRADO (de El Paraíso Desubicado)

 
 






de: El Paraíso Desubicado




19

EL RITO SAGRADO



Atada de pies, y de manos al ansia
al dentado muro y de harapos, astucian aquellas que
serían soberbias.
Descubren visiones, blancuras, ah, la túrgida prestancia.

Olorosos vertidos y frutos y ciertos
el brasero provisto, ardientes rituales, promesan
absoluta salvación / o gratuita cadena.

Donde vapores confirman la robustez de la yerba.
Donde solo pudiera huir mal
la prestancia.
La desfallecida sojuzga y anhelante y manipulando deseos al rojo
hábitos talares del más robusto, y cilicio.

Consuelo incrustado en medio su ansia
un paso                     como si no existiese el intento
una queja                   como aprobando la estirpe
que sube                    o que baja
                                  y la espina desarma.

El tiempo cercano en la hora provista extenúa
en el más puro (des)encuentro:
Y presiente el mordisco y su exceso donde solo
pudiera coger mal la ternura.

Desgarra y penetran delirios
y recíprocos              y densos como eslabones urdidos
y cadenas al cuello    como delicados pesares
y saciando                 como repeticiones y escarchas.

Recuerdan sombríos el palco de rojo.
Ofrece sus frutas pesadas al ansia que mira le cercan
el tiempo que muda y su espeso
donde pudieran tan solo situar mal, desgarrando
las ruinas, gusanandos que explotan / o la confianza
no sabiendo la ausencia.

Sumergen            como si emergieran las nubes
descubren            ese presente y abismo
y un rito              sin ni una rosa en socorro
sostiene               o un mes de María en la duda
y condona           y perdona lo sublime y lo triste

cumpliendo         premisas previstas
desmaya              la imposible prestancia
y congoja            la huída en lo puro:

o ciertan o imploran para otro momento
del más indefenso presente y la astucia.

Ya siente el delirio, ya surcan certezas y el temple
la ausencia, la imposible partida
reduce, perturba, y florece
o distancian perpetuos sagrados secretos:

el reflejo paciente espera y dispuesto
para otro tiempo de palcos
otro tiempo en tinieblas
otro tiempo y sudores
donde solo te surca hacer mal

el recuerdo
el olvido
el perdón
la locura.




  

  

martes, 22 de octubre de 2013

DECLARACIÓN I (el 36 de Algo como Eso)

 
 





desde: Algo como Eso


36
DECLARACIÓN I



También yo las preferí.
¿Algo incomprensible ensoñar las marejadas?
¿Acaso no nos llegan más profundo, de la tempestad,
sus violencias
que apenas dulcesilla brisa de verano?

Escoger está en la base de nuestro pacto con el Diablo,
nos obliga a que sólo 3 para dos, de entre lo arriba
y lo abajo, formen lo macizo de nuestros deseos
ya satánicos, o de los otros, como cuando nos extasiamos
con rosas o con ésas de más de 30 kilos.



Busquen lo doméstico tranquilo sus predecibles grises y tedios
construyan mausoleos familiares, como casas
para hormigas y geranios
aparten metros cuadrados en el Parque del Dormido
del mercado hagan Dios y su eminencia resguarden
porque Dios designa que libremente te jorobes
o te exhaustes buscando la dicha inalcanzable


pero a mí,
a mí:

Ah la pasión y los celos:
                                       quien comparte su amargura
aquella visión de piel curtida
extermina el recato / la mesura encabrita:
Señalando la libertad del azar y lo azaroso de lo libre:

Ring, riiiiing.

Ah, de ésa por quien colas hacen en lo arduo de la espera
los espejos con ojos y las sombras movedizas:
esa gracia concedida:

De esperanza más desolada que
dormir en lecho de río caudaloso, seco, en día de tormenta:

Riiiiiing. Riiiiiiiiiiiing.
(a ver si logras escapar antes que puedas optar por otra
alternativa)

Ésa que tiene
de clientes la lista más larga
de reposos la noche más corta
de placeres la agenda más trabajosa.
Y en su jaula grillos confidentes.

Cosa de seleccionar a dónde va la mirada:
(Como con esa ayudante en monetaria de la falda corta
rodillas hiperbólicas y pizarrón que optábamos por mirar poco).

Un masaje erótico, una francesa ritualista
un contacto.
Todo incluido en el precio o rebajado
si solo media hora en desatino: media hora de segundos
como fuegos.
Las preferencias reveladas indican el gusto por lo escaso.

Decir de práctico marginalista que ya no duda:
el precio justo? ya el servicio que se espera
con valor agregado / de llapa
el marketing salvador ilusiona y atrapa, arrasa
contiene, agita y justifica lo técnico:
el acrecentamiento de los bolsillos.

Es justo que recibas lo que esperas
y des, la gracia universal: la mentada, por los libros.

Vivo sus penas abiertas.
Muero sus discretas dichas.

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing.

El bosque no la acoge
sus agonizantes chillidos terrorizan su memoria.

Para mí la más maraca.

Porque todas son maracas dice la Inesita
cuando pavoneo inexperto el paso
por el camarín de las chicas.

Toc    Toc     Toc     /    como ecos conciensudos
o llamados de esa espada

TOC     /    y cuánta la urgencia en la ceniza

“Ésa golpió justito” en la pública campana
“Ahora haigo que tienes que hacerle todo de nuevo
Cual miseria renovada o rabia dulce y altanera.

Ella el talán talán recuerda de
la solitaria locomotora a vapor por el sinuoso
camino de Plegarias.

La más celosa y parca.
La más ducha y fría.
La más calentucha y experta máscara en ardores y tinieblas.

Aquí sí. Aquí vale la pena.
Aquí uno sabe, sí,  /  a qué viene o mira.
Cierto:
como que la esperanza se auto retribuye:

En el fondo del
reservado,
o en ese
cuarto,
en este
club,
sonidos y signos
deliciosamente promiscuos
y
extasiantes:

Ésa, que si no es pagado afuera su envidiante salida temprana y
predecible y aparatosa y frecuente:
los camarines visita cada dos copas o algo, por los utensilios
de su artesanía,
tan a manos
tan en la cercanía, y no ahuyentar lo lejos:
llena de comprobantes el calcetín de sus botas
para el tiempo de la cuenta
exhausta.

No lo pierdas!

Ésa que taxistas pelean de amanecer incautos.
Ah, ésa por la que abandonó doncellas frías, y prudencias.

Son veinte mil. Todo incluido. Quédese.
¿Nos quedamos? ¿A dónde conduce el camino?

“¿No será mucho para ti? Te creíh la muerte”.
La vida y sus oasis escasos, su tributo poderoso,
a lo de sí probable,
señala que no hay otra.