sábado, 11 de junio de 2011

ACERCA DE CREENCIAS (de: Expropiación del árbol y otros textos)







de: Expropiación del árbol y otros textos



ACERCA DE CREENCIAS






De yo creo en Él, y lo miras
como si diferente en su barco de locura
como si el corazón fijo en la esperanza
de su viaje

y tú crees en Él, y lo inciensas
ese gusto oriental por el trote y los camellos
hay un nosotros que tal vez
como si Eva no hubiera comido algo más
que la manzana y su delicia
cubierta de culposo caramelo:
no crea en nada que no pueda ser como un sicomoro
o un sacacorchos
o una envidia de paz y de dulzura.

Si lo hubiera,
salvo el exterminio o la expulsión:
herejes, un pino en medio de los robles;
paganos, aquellas heredades felices
locura sabia, machos cabríos
ondinas desnudas en la dichosa intemperie
bondad terrenal y etérea;
tercos impíos llamados a la lepra
al mercurio, al carrusel de la luna.

O el exterminio más llevado en su gracia
angelical, sombras, fogatas, horcas
azadones de paja y sepultura:
fornicadores, por irse en pos
de esa unión que reconcilia
y así insoportablemente diferentes
o poderosamente demoníacos.

Siempre el exterminio.
Estarían más allá del alcance de las águilas.

Porque tu Dios no es mi Dios:
y ellos se extasiados guerreando, ecos de misma
locura, la misma impotencia de aldea
sobre crecida, o tienda que se esparce
misma ciénaga pudra las raíces; cuál dioses en su grito
más poderosos, su veneno, más sabios:
corazas, atrapando la divina impotencia
sus trenzas, sus prepucios.
No singulariza nada valedero?

Luciérnagas alumbrando encandiladas
las fauces del hambre: las acabará encimas
no previstas en la conciencia de la nada:

Más ecuménicamente pre-potentes
más sectarios tan universales en el
signo de su mandrágora, su cruz
fabricada con espárragos y sangre;
señor de los ejércitos,
mas cuidador de sus carneros y gemidos.

Altezas pugnan la clientela caprichosa
cárceles brillando la contumaz contumelia:
se cociendo las espinas
fogatas al acecho: /como el joven al viejo león
pronto a ser correteado del favor de las bellas que les miran

matapiojos martirizantes los unos a los otros

la viuda negra
no bien les permitan el poder y la gloria
esa vibración que nos atrapa.

Porque tú te ves muy bien con tu vientre de fuego
y tú te vas muy maja de túnica mortuoria
y tú que un rayo no nos parta:
nos comandan los ejércitos y nosotros no confiamos
ya, en el único, el comunicativo, escribidor cierto
ése, apariencia de palabras arcaicas y de cuentos
esotéricos cifrados en letanías y rituales de violencia ya atenuada:

Sacan la contumelia sus narices enrostran
pretenden una venia sagrada y contrita
donde tú te ves muy mal con tu vientre de ceniza
y tú muy cierta tu rajadura velada
trenzados en furioso abrazo en la barca que se aleja.
Y tú que un rayo no nos parta en lo pulcro de la calma

Providencia. Providencia. Escapulario

o no comande las escuadras cuando el torbellino llame a la
salida, o marejadas impulsen al atraque, en la ofuscación
de expertos en excusas;
ni en las zarzas se aparece
o lo vemos allí con su dedo melifluo,
muy idolatrado, tocando otro dedo robusto y deseado
reposa allá en las nubes en lo bajo:
andamios ya en retiro.

Como espléndidos dedócratas humanos
sus serpientes debiluchas y comidas
les den guaraca en
el simulacro perseguidos
y nosotros no confiamos
ya, ese único, comunicativo
enviados invisibles buenos para el arranque al primer atrinque
certeza, o codornices sumagadas
y escritorado, ése,
una apariencia de palabra arcaica:

la sombra de una sombra con su velo
el sonido de un silencio de silencio
el ajetreo de la nada que truena y encabrita:
de fuego
el espejo de otro quebrando
miles y cadenas / nadas y reflejas
fulgen la carencia de flechazo verdadero.

Ni aunque lleguen los oficiantes y sus ritos.
Sus muy bien escritas discordias y razones.
Sus veladas invitaciones al pecado.

Y todo porque nacimos.

Ni siquiera ése otro que nadie sabe cómo pronunciarlo.
Y entonces, en qué esperas?

Más que imaginar respuestas, el problema es la manzana
las uvas, sabrosas, jugosas, juerguistas
un chaparrón de verano
los cultos caramelos:
tal vez si miráramos profundo
ella tan dulce, tan no sé dónde en el rescoldo de la arena
tan que todo puras palabras: motos
calabozos, esperpentos
sintiendo la desazón
represas
fresas salvajes
vestimentas
rayos en la col
ita.

motos                       sacando a pasear el trasero de los jeanes
calabozos                 protegiendo huesos y mendrugos
represas                    en la profunda selva de ilusiones
fresas salvajes           que el perro surrealista vomita
                                 y tú lo lames

vestimentas               para salir desnudo a la calle
                                 y te metan a ese otro calabozo


Pero algo, algo, algo.

ALGO

Nos haga pasar el tiempo mientras no pensamos
y de miedo nos tirita el fin previsto.

Ahhhhhh pero la quintaesencia no necesita de imágenes
concretas cuando lo misterio:

Mmm / entonces a qué jorobar la vida
si se acaba?

Mejor ganáramos-la / aquí mismito / y bien dispuesta.

Números, dibujos crípticos
rituales, una forma arcaica de conocer al semejante:
agarrarle por el cuello y llenarlo de cianuro.
Inocua, si ya perdieron la espada y su exterminio.

Mmm, menos mal, que la perdieron.

Y tú Bruno, pasa por adelantar apenas
20 años.
Y ni así: nada de perdón, nada de olvido.
Aunque adulto y ya tuvieras opinión:
Esa fogata que aún nos ilumina

en el parecer de excusas para latrocinios
del renovado o el chascón

no tenían por qué salvarte de modo tan salvaje.
Y nos sigue iluminando en como ocho lenguas
donde no hubo palabra de recanto.

Y esto que lo tengas muy presente:

, el idiota sonriente, dueño de fundo
desparramando tu simiente para
entrancar el mundo
des-nacional y no-renovado, sus boñigas
repulsivas, aunque el chascón
busque la quinta pata y la razón de su irónica sonrisa
total le pagan en gracia eso
y la encuentra nauseabundo, o se le seque la sesera
y más electrizado recule y se abanica.

Así, cada simplona-da argumenta las creencias
para terror de cocodrilos y koalas
de creencia cuestión es, o mariposas
en el banquete de lo insulso.

Ah, sutiles.

Y aseguran: no utopías deológicas
ni automática barca en lo profundo de la noche
ni una mosca de cabeza blanca.

Guata, guata y más guata
y colaleses y filitas camufladas lo entendible
el seguimiento de lo vano.

Algo ganáramos mejor / aquí en mismito / y cuán dispuesta
acerca de creencias y otras vidas y rutinas.




21/feb/06/mar/2007 / 12 de junio de 2011