sábado, 29 de marzo de 2014

Pálpitos poco antes del Olvido postergado /el 8 de Apuntes para un desarrollo subrepticio/

 
 








el penúltimo desde: Los borradores viejos aprobleman










de: Apuntes para un desarrollo subrepticio







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Pálpitos poco antes del Olvido postergado



//o de la voluntad del ente del eterno retorno de la rosa//




En crepusculares y hasta bajo el sol pleno      /redondo
en su redondez oscura y completa/
platónico en la caverna: brisas ausentes o ufano
de bufanda casta ensoñando recuerdos nunca habidos
o más bien rumbos inciertos difareando o decididas
lunas heridas de árboles

//todo debe actuarse en la cotidianeidad del ser//

y plenas como reflejos
trisados y máscaras: máscaras para el logro del asunto
cuando varado en la arena: sus instrumentos consuetudinarios:
Una rosa

Una concha acústica contrita: como eco rosáseo
sin retornos o hasta con una que otra superficie que pase colada:
ese cambio de piel para atraparla en la voluntad de atraparla
/de modo completo y oscuro en todos los tiempos de los tiempos:

Caminatas al encuentro
o las cosas no resultan salvo sombras puras: entonces
el cambio a lo más simple en la noche decisiva
faramallas que la vida no hace caso ninguno
y el trole en retraso indica que ya se fue
y la estación vuelve tortuosa aunque hacia ella
vayan los libros y al atrape
los libros de botánica / y sobre todo: los libros de la superación
conductual de la metafísica del ente y su meollo como apariencia
de la esencia en su existencia arremolinada de espejos

La del seño fruncido y no cosa de esperarla o habrá
desánimo y purgatorio aunque el viaje realice
el objetivo de lo inmenso en lo pequeño
lo temporal en lo eterno
esos ruiditos que acostumbren a lo racional del deseo de una rosa
en lo más irracional de su cometido
y vestimenta de pétalos existenciarios y cachondos velos atractantes
cortantes y paradisiacos

En los goterones que ruedan    pensamientos ateridos
como gorriones friolentos llenos de destino y sentido y causa
o ramas secas /esas estrellas a la deriva/
y el desorden:   ramas desnudas

demonios risueños                 también
timoratas quejas                     sin ninguna duda
y el crujir de las hojas            en su eterno retorno

perturba
cobija
extrema

El llamado al orden del padre     conceptúa la finalidad
y el chirrido de grillos no tan confidentes     amilana

Ah sus chirridos    esos llamados del ser como ser
o el croar de sapos a la hora que no acoge    esos entes del ser
silencios dorados    ese ser del ente en cuanto tal como eco o rosa
del eco

También bailes y repasos     confunden / diversionan
muestran lo abigarrado del entorno en el mundo cotidiano
donde esos otros entes //los cuáticos// se enfrentan unidos y juntos
a la misma moledera de los silencios artesanales

Rosas y Rosas y más Rosas

Como símbolo de lo mismo
Como símbolo de lo mismo
Como símbolo de lo mismo

Donde la aurora ya no parece que invite
ya no góndolas     solo micros destartaladas perturban
en su llevar cachemiras y banlones cuando
las golondrinas pasean al interior de los ojos

//No olvidar que los tontos que no comprenden a las estrellas en desorden
y las abandonan y fruncen como malignos abandonados
se tornan pájaros y se miran en los ojos de sus estrellas//

Puede serlo el brillante     o las gotas
como luz o negro     también el rosado amilana
matices o arenas escasos no deciden la balanza
como ir a un concierto        y llegar tarde porque el blanco
todo lo domina
y la voluntad confabula para que el poder imponga su caletre

Tu recuerdo y después
otra vez tu recuerdo y una plaza    y después
un cuchillo ladino como excusa    y después

y otra tu rastro otra vez: la salida     los buses llenos de caídos
complican el rastro la ceniza   los cocoteros expulsados
y después    ya ni siquiera sienten que algo pudo haber
cuajado a la hora tibia del encuentro:
porque si la vida a veces juega chueco

y casi siempre
queda pegada     diluye los mensajes     matiza los velos
deja fuera las consignas aladas / los faroles más resaltantes
esos dioses que todo lo deciden al modo directo y meta físico
como si a ella los remansos no importaran
y siempre siguen adelante y se repiten en su eterno retorno
voluntarioso la luz que aparece en los umbrales:

y un parque reduce a un banco solitario
la antigua espera
entonces ya luminosos     claros      es posible echar a la risa
ironizar en prosa    pero ni así dejaría
de jorobar para el resto esos silencios que permanecen
como agujas aunque conquistes los ecos y los tortuosos
en un barco que nadie maneja rumbo a otra Ítaca igualmente imaginaria
donde gatos y peces buscan el encuentro

Porque después:     aparece la voluntad de la rosa
/en su eterno retorno/ a poner todas las cosas en claro






   
   





Variante sin Rosas

En crepusculares /y hasta bajo el sol/ redondo
y platónico en la caverna de brisas ausentes /o ufano
de bufanda casta ensoñando recuerdos nunca habidos
Rumbos inciertos difareando o decididas
lunas heridas de árboles    y plenas como reflejos
trisados     y máscaras: máscaras para el logro del asunto
cuando varado en la arena:

Una concha acústica contrita: como eco
sin retornos    o hasta una que otra superficie pasa colada:
ese cambio de piel para atraparla:

Caminatas al encuentro
o las cosas no resultan salvo sombras puras: entonces
el cambio a lo más simple en la noche decisiva

Faramallas que la vida no hace caso ninguno
y el trole en retraso indica que ya se fue
y la estación vuelve tortuosa
aunque hacia ella vayan los libros y al atrape
la del seño fruncido y no cosa de esperarla o habrá
desánimo y purgatorio aunque el viaje realice
el objetivo de lo inmenso en los ruiditos

En los goterones que ruedan
pensamientos ateridos /como gorriones friolentos
o ramas secas esas estrellas a la deriva   y el desorden

Ramas desnudas    Demonios risueños    Timoratas quejas
y el crujir de las hojas perturba
El llamado al orden del padre
y el chirrido de grillos no tan confidentes amilana
Ah sus chirridos
o el croar de sapos a la hora que no acoge:

Silencios dorados     también bailes y repasos confunden
donde la aurora ya no parece que invite
ya no góndolas /solo micros destartaladas perturban
en su llevar cachemiras y banlones cuando
las golondrinas se pasean al interior de los ojos

Puede serlo el brillante o las gotas
como luz o negro /también el rosado/ amilana
matices o arenas escasos no deciden la balanza
como ir a un concierto    y llegar tarde porque el blanco
todo lo domina

Tu recuerdo     y después
otra vez tu recuerdo y una plaza
y un cuchillo ladino como excusa
y otra tu rastro    otra vez: la salida    los buses
complican el rastro la ceniza    los cocoteros
y después ya ni siquiera sientes que algo pudo haber
cuajado a la hora tibia del encuentro:
porque si la vida a veces juega chueco

y casi siempre
queda pegada     diluye los mensajes    matiza los velos
deja fuera las consignas aladas
esos dioses que todo lo deciden
como si a ella los remansos no importaran
y siempre sigue adelante y se repite:

Y un parque reduce a un banco solitario
a la antigua espera
entonces ya luminosos    claro podemos echar a la risa

Ironizar en prosa     pero ni así dejarían
de jorobarnos para el resto esos silencios que permanecen
como agujas aunque conquistes los ecos y silencios





miércoles, 19 de marzo de 2014

EL PRESENTE INCIERTO (el 4 de Acerca de Naufragios)

 
 







desde la parte: Regreso a la Cordura






desde: Acerca de Naufragios






4








EL PRESENTE INCIERTO






Y el poseedor absoluto de cuatro carencias
dos des-asombros / si interviene la mesura:
tres certezas para un ajuste.
(Siete espejitos quebrados en la vitrina.)
¿Cómo saber la costumbre?

En soledad deleitosa, en ese jardincillo fulgurante,
(la falta de competidores),
no comparte ausencias ni destinos, o sorpresas.
No sabe nada de membrillos, ni de huidas:
Aquello que el tiempo aún no ejerce, o dominio superados
nunca certificados para cosechas de primera
en un eterno nimbo, retorno retrasado, que no diluvia ni pone la mesa.

Hay constancia, intuitivo y cierto lo supiera,
esa inexistencia del devenir en los dados, y del no olvido
una de esas otras, dentro de otra, cajitas vacías
como si las olas se hubieran estancado y la zozobra continúa
a la sombra de un parrón que desconoce
si tú / a su lado, como si aún allí las higueras
porque el recuerdo confunde
y agobia la certeza / como píldoras a destiempo
y algotra retrasada que no nacerá jamás
(esa eterna olvidadiza)
la que no recuerda ni la bola de nieve
ni esas negras alas en medio la esperanza
o en cuatro días comenzarán distancias y temores
ya alejadas para siempre: las certezas, las cajitas.

Y él aquí sin pena: ni economía
los libros ya exhaustos, ni la excusa del destino.

¿Quién engendra la memoria?
¿Qué sustituye lo irrepetible del presente?
Cómo se barajan las cartas?


Cualquiera fuera la respuesta, jamás dio con la pregunta necesaria.