lunes, 28 de octubre de 2013

DECLARACIÓN II; y la canción del naranjo seco y la naranja caída; de: Algo como Eso.

 
 




desde: Algo como Eso




38

DECLARACIÓN II



Ah, la etapa oscura de la espera
y miradas.
Y la inquietud anhelante
y esa esperanza como cuchillo
y esa alegría amarga y recatada.

Y el ajetreo en el entorno
esa nadés y todo trocas y comparsas que acompañan
el juego de las máscaras inquietas:
¿Quién apartará de ti este roce?

Esa coraza y risa y veladas y duras
razones y blandas duchas bautismales.
¿Quién tu memoria dulcificará y externa como ajena?

El sonido de las lycras / el sonido de acercas
ese rasgueo constante de los cierres
las pestañas, los atrapes
ese rasgueo de buscas
que suben      contaminan o liberan

paso
a la dicha dando sin retorno
esa que huye
y grita
ajena o liberada
partida
como esperas en la oscura ciudad de sobresaltos: la duda:

las luces otras
las no existentes puertas otras
las sombras / otras / reales movidas de vasos y tinieblas.

Las otras permanencias y partidas llegadas y movidas
que a la quietud no inquietan
siempre otras, siempre vecinas
como piel sobrante / fantasmas y codicias
como pobla y lejanía y polvo esparcido
o de mercado artesanía y su cordura
ausente en la vecina noche: madrugas:
¿Quién apartará de ti ese roce?

¿Quién al vértigo dará esperanza?
¿Quién olvido al pasado que resista?

Ese confuso ajetreo:                tu entorno orientado
ese entorno de estrujas:           acelerando
que bajan
que regresan
aturden
pasitos                                     de experta
y buscadora de tinieblas?

Esperanza clandestina,
la desazón del encanto
olvidado
no confiesas      otra ensoñación imploras
espejas visiones que reniegas:

Esa creencia extranjera que te aquiete. Otra.
Ese bulliciar la vida del camino reiterado extraño
otra no nueva soledad ni antigua ensordece
las mismas mascaradas prisioneras
y sitúa para siempre.

Y conocido y con sentido de fantasma
o invento como dicha

y después la nada / como rezo callado
como vamos / a ninguna parte:
la ceniza / y los mares

nada más
no mariposas no dulces láminas
danza, la oculta destreza
el abierto atractivo
como sin sentido ni bromas
el eterno descanso que no
y otras,

muchas, nuevas, y ternuras fallas de presente
tanta vida detenida o ebullente y mareas.

Para que olviden la danza
real
los vaciados
los destaquemos de risa la experiencia.
Que todo lo apacigua:
¿Saber educar nuestros deseos y futuros?

Sí,      Opción A.
No,    Opción B.

Llame ya!
Al 123 666 69.
Llame ya:

La dicha lejana o cerca. Inexistente en la baranda:

Solo figuras ese llame ya / como nada que concreta.
¿Quién apartará de ti ese roce?



-----------------------------------------------



CANCIÓN DEL NARANJO SECO Y LA NARANJA CAÍDA
(realista x esperanzada)



En el mar de tu dulzura
extraviada
arrojó el ansia de unidos o nada
como con al cuello una piedra sonrisa
como azahar de ejemplar aroma que arriesga
la cordura.

Y Allí, sumergido, tan contento
un golpe de mar condecoró la osadía
marginal,
extranjero,
advenedizo,
y arrojó a la tierra del olvido, / solo y seco
sin nada de aroma del pasado / o la piedra.

Y fue a cantar las propias venganzas ajenas
adentro-afuera
ese tu mar / ya sosegara inquieto
escrutando
no el ritmo solo
ni el solo rezo: o aquietara la tormenta:

que ya vendrá
que ya vendrá el futuro
que ya vendrá
de la dicha ni el recuerdo

y sin equivalente
agitado el principal de tu mar que encrespa
intratado en su renuevo

y será solo mar, solo,
malas tormentas sin
devengados sin intereses sin ganancias ni trocas.

Ay, pero aún tan lejana
Ay, con Lunas / y con mareas.

Tan lejanas como el mundo de los Efesios:
Pero tú, Nausicae, / me esperas.
¿Cierto que me esperas?




  
  

No hay comentarios:

Publicar un comentario