viernes, 2 de agosto de 2013

QUILLAJA SAPONARIA (de Carteros atrabiliarios, dulces Energúmenos)

 






(el sexto desde: Carteros atrabiliarios, dulces Energúmenos)



QUILLAJA SAPONARIA



6


Allí donde la pradera refulge su antaño de bosques

más arriba
del recuerdo y las quejas contenidas

o cuando la selva perpetúa su pasión de procreancias

cercanos pero abajo
del aroma de carburo y velas

allí cambian cañones de urgencia en cortezas de ansia limpia
celajes transparentes        esperando ser redimidos
                                       por cenizas y temblores:

Así la vida como resultante azarosa      imprevista
empecinada      con terco olor de pabilos y ahumados

sabores natres                expedida
                              carente de objetivos
                /más allá de mantener su antaño y arrebato/
                                  sus ojos turnios

marca                              /hiere
incrusta lejanías                   /adhiere cenizas
turbia las ausencias                   /esconde los recuerdos

Celulosas de esperanza cuerda y secreta / alas que enraízan
vegetaciones y prudencias derrengadas:
Recuerdos de infancia montañosa

Vertientes primitivas escurren
sin dirección     ni intensión húmeda
lejos del confesionario
y empozan bajo la bóveda verde
con una que otra moza agitando su pañuelo

     / cortando la baraja: /metamorfoseando brujerías
     //El ángel del rescate perdido entre las moras//

en recuerdos colgados y rendidos
como carne a charquear protegida de las moscas
en delantales blancos / en overoles castellanos
según el designio del calor
                                       en las heras y las parvas

Diamantino y sucio pero alegre
Sabias seráficas de perdón han lavado tus heridas

¿Quién pudiera relámpagos de sanación vegetal
el poder detergéntico no blanquear y suavizan
la maduración a membrillos del colegial de tardanzas?

Si por artes no fueran: quién duelo primogénito
savias de infancia boscosa
esas consistencias o llamadas / esos recuerdos incrustados
un horizonte tartamudo como fractales diluídas

virgen desaforada incontrita      el dilema de otras cumbres
impurezas en renuevos              cenizas que tranquilan y que agitan

cuántos nativos tendrían el alma apachurrada por camisas
de fuerza / o luces de fijezas urbanistas?

Los deseos extasiados en el pasto
de Leda                                     Apaciguan
Las visitaciones y anuncios       impurizan

Un tiempo donde ni siquiera El Peneca o el Okey
impedían el chapoteo en lodazales atrapantes
hasta quedar exhaustos con harina tostada
exaltados de hortensias
robustos en el barro

réprobos al silabario                  diluídas sus llamadas
                                                 catecismas quejumbres se avientan

Los soldaditos de plomo           perdonan
Esos cercos / esas parvas           limpian
                                                 maravillan

No conocen grados ni deberes de muerte heroica
Sólo dar que desinfecte /afirman
Medicina que recule sarnas /añoran

El rezo predilecto                      avellanas / las pozas en la bóveda
La sabia perpetuante                 donde el agua transcurre
                                                 la infancia
                                                 prolongando el presente
                                                 como si nada tuviera su final
Una caricia que conforta:          signo de alianza avizorada
                                                 y dudosa:

Tiempos de olvido / descortezado y bueno
séanle una de tus lunas / veneradas vegetales
tan solo una de tus plumas
desde el vientre
o siquiera el ruedo de su falda y sus miradas
verdes-rojas-amarillas en retorno/ a renovar su cautiva memoria


frf
domingo 08 de noviembre de 2015
revisión final para su incorporación
a la Precaria de In-Éditos



  

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